Voz de encanto
Se sentó sola en el mirador más alto de la ciudad, al menos eso pensaba ella.. vio pasar a un hombre con cigarrillos y con voz de encanto le pidió uno, no tardo dárselo y en ofrecer la llama de su encendedor para satisfacer su necesidad de hecha andar humo negro al viento.
Tenia ganas de pensar, de estar sola y de recordar historias viejas, de culparse un poco por sus errores.. pero aquel tipo la miro fijo y la recordó, era ella.. la que en una tarde oscura de otoño lo dejo solo en aquel banco de la plaza principal de pueblo, esa tarde fue la más fría, la más eterna y la más cruel.
Ni uno de los dos se dijo nada, ni uno de los ni si quiera pudo sostener la mirada fija uno del otro.
Solo fue un instante, ese que esperaban en años, ese que siempre anhelaron, solo sucedió, solo paso, y sin preguntarse por que volvieron a sentirse.