domingo, 28 de septiembre de 2014

Tarde de Abril - Historia que vivo 
Yo pensé que era diferente... Que cuando algo me dolía algo mi dolor era más intenso que el del resto, pese que cuando sentía amor no había nadie en el mundo que pudiera experimentar lo que yo estaba viviendo. Pero un día me di cuenta que no podía dimensionar los que otros sientes y aun que pudiera medir la intensidad del dolor o la alegría, no podría saber cuánto significa para esas personas, por tanto, no conocía si era especial mi sentir o no.

Entonces decidí no sentir más, transforme mis pensamientos en acciones mecánicas y cerré mis oídos al murmullo de los sentidos. ¿ Por qué? no lo sé, tal vez quería tener una experiencia única, no sabía si era posible de hacer, pero al menos lo intente y creo que por un tiempo me resulto, pero conocí algo espantoso y quise salir huyendo, vi a gente que  aminaban por andar, hacían sin sentir y Vivían sin darse cuenta de cada respiro, era el mundo de los sin alma, hacían tantas cosas que no se daban cuenta de lo que desperdiciaban, lo que no aprovechaban, lo que no decían y lo que Vivían.


Me dispuse a caminar, deje todo y me fui, tenía la seguridad que si faltaba a mis deberes del trabajo y mis reuniones del club social, rápidamente  sería reemplazado por otro o simplemente se re adecuarían
a estar sin mí, estuve días caminando, hasta que llegue a lugar extraño, desconocido, la mayoría de las personas que ahí estaban eras niños. Todos volaban, daban saltos gigantes, corrían por diversión y comían lo necesario, pregunte a un niño en donde estábamos y el respondió.. Aquí es donde tu mente te permita estar; enseguida pensé que era una especia de sueño, una sexta o una grabación oculta de TV y seguí caminando..


Llegue al centro de ese extraño lugar y ahí había una muchedumbre, todos escuchaban atentos a un anciano con aspecto de vagabundo y al percatarse de mi presencia formaron un silencio desconocido, el anciano me invito a acercarme. lo hice un poco temeroso y cuando estuve lo suficientemente cerca me dijo, ¿ por qué has llegado tan lejos de casa buscando lo que siempre ha estado en ti?


Yo respondí y dije: no! mi viaje si a valido la pena he descubierto algo único.. a ustedes!

el anciano dijo entonces: ¿Crees acaso que somos diferentes? ¿Te asombra lo que hacemos? tu me escuchas en este momento y yo a ti.. Estas respirando igual que yo y a única diferencia entre nosotros es que hemos decidido escuchar las buenas oportunidades y cerrar la posibilidad al conformismo, solo nos atrevimos, y confiamos en nuestros compañeros, cuando dimos el primer salto, nadie sabía que tan alto podríamos llegar, sin embargo lo dimos a pesar de que pudimos caer mortalmente o que en nuestra inspiración jamás hubiéramos vuelto, entonces yo te pregunto hijo..


De repente sentí una briza distinta, mire a mi alrededor y me di cuenta que estaba volando igual que los demás, que mis capacidades habían trasmutado, quería quedarme ahí para siempre, pero el anciano me dijo que no podía, que mi deber era compartir con otros lo que había aprendido. Recordé en ese instante que nunca había podido compartir algo, porque siempre fui el raro de la clase, nunca me fue bien en matemáticas y me quedaba mirando los detalles de los cuadros cuando salíamos con las amigas de mama mientras los demás niños tiraban piedras al charco, de grande aprendí a hacer como los demás, pero siempre hubo algo me hacía sentir diferente. en ese lugar me sentía cómodo y no quería regresar,¿ para qué, si nadie lo entendería?



El sabio anciano, después de un rato me dijo : Hacer lo mismo que todos no es ser igual a todos, ser igual a los demás puede ser el camino a la conocer la diferencia, porque es necesario conocer lo que otros hacen para poder comprendernos, ser consciente de ello te da la oportunidad de ser diferente,  si tú fuiste capaz de entenderlo, entonces otros también pueden.. Recuerda que todos respiramos el mismo aire.

No hay comentarios:

Publicar un comentario